Ángeles Quintana

2º “A” Intelectual

Escuela Normal de Especialización

Cada vez que una palabra, una oración, una frase o una idea es pronunciada, ¿qué estamos haciendo?, y no sólo me refiero al emitir una serie de sonidos articulados, ¿realmente establecemos una conexión y dirección intencionada entre lo que pensamos, sentimos ó hacemos?, ¿estamos comunicando?

Primeramente hay que entender la comunicación como el acto de interacción entre las necesidades que el hombre ha tenido con relación a su medio, permitiéndole satisfacer sus necesidades; y que se ha utilizado a lo largo de la historia. Es un hecho indudable que la comunicación le ha permitido subsistir hasta nuestros días, ¿y por cuánto tiempo más?; sin embargo sería pertinente mencionar que también, está historia ha tenido sus pequeñas trabes en el camino, vinculadas al mal uso o al desconocimiento del buen manejo de la comunicación.

Ésta problemática es observable en las decisiones que tomamos con cotidianeidad, desde el poder determinar que deseamos comer, a dónde queremos ir, que queremos decir a nuestro novio, amigo (a), hasta en una entrevista de trabajo, que no podemos decir cuál es nuestro plan de vida; sin duda alguna entramos en conflicto cuando el resultado no es el esperado, más aún cuando ha sido por una mala comunicación; y ésta se incrementa como una bola de nieve, ya que nuestra sociedad vive inmersa en el ajetreo, los malos entendidos, las consecuencias de las malas decisiones. Todo radica en la comunicación.

¿Qué pasa entonces? ¿Acaso será que no recibimos la instrucción adecuada o nunca nos entregaron el manual paso a paso de la comunicación y de la expresión oral? La comunicación se rige por elementos tales como el escuchar, el hablar, el escribir y el leer; en está ocasión como ya te habrás dado cuenta nos enfocamos al hablar y como es que a través de este acto podemos expresarnos oralmente.

En la actualidad esta problemática ha sido punto de partida para la modificación y actualización en los planes de estudio a nivel básico, debido a que se ha identificado a la escuela como segunda casa de formación, donde los alumnos pueden adquirir los conocimientos básicos para la aplicación de la expresión oral y la comunicación. Si existe una segunda casa de formación habría que especificar ¿cuál es la primera casa?, y cual ha de ser, la familia.

No podemos negar que los alumnos antes de ser alumnos son individuos que pertenecen a una familia, a un contexto que forjan los primeros escalones